Los centros de datos que sostienen a los sistemas de inteligencia artificial se construyen más rápido de lo que se pueden proteger
La señal
Un reporte de la firma Lava Labs advierte que los centros de datos construidos para entrenar y operar sistemas de inteligencia artificial se levantan a un ritmo más rápido del que se puede proteger su infraestructura, porque quienes los construyen no siempre distinguen en qué son diferentes de un centro de datos tradicional.
El supuesto que se rompe
Un centro de datos tradicional atiende a un número conocido de clientes, cada uno con servidores independientes. Uno de inteligencia artificial funciona como un solo motor de procesamiento masivo, compartido entre múltiples clientes que no se conocen entre sí, con el mismo hardware reasignándose de un cliente a otro. El supuesto de que las mismas prácticas de seguridad de siempre bastan para proteger esta infraestructura ya no se sostiene: los riesgos más severos están en capas que la mayoría de las organizaciones no audita, como el firmware y el aislamiento entre clientes que comparten el mismo procesador.
Qué observar
Si los proveedores de infraestructura de IA que usa la organización, ya sea nube pública o proveedores especializados, distinguen explícitamente entre seguridad de infraestructura tradicional y de IA, y qué garantías ofrecen sobre el aislamiento entre distintos clientes que comparten el mismo hardware.