El robo de contraseñas deja de ser el objetivo: ahora el ataque ocurre mientras la víctima sigue conectada
La señal
Investigaciones sobre campañas de engaño dirigidas al sector asegurador muestran un cambio de táctica: en vez de recolectar contraseñas para usarlas más adelante, cuando exista oportunidad, el atacante actúa en tiempo real, mientras la víctima sigue conectada al sitio falso. La sesión iniciada por la víctima se convierte en la herramienta del ataque, no solo la contraseña.
El supuesto que se rompe
La idea de que existe un margen de tiempo entre el momento en que se roba una contraseña y el momento en que se usa, margen en el que cambiarla o avisar al banco todavía sirve de algo. Ese margen desaparece cuando el atacante opera dentro de la misma sesión que la víctima abrió, en el instante en que la abre.
Qué observar
Si los sistemas de acceso que usa la organización, y los de las instituciones financieras o aseguradoras con las que opera, tienen forma de detectar dos sesiones simultáneas desde lugares distintos, no solo de verificar que la contraseña introducida sea correcta. La defensa se desplaza de proteger la contraseña a vigilar la sesión misma.