El modelo de corregir cada falla de seguridad antes de que alguien la aproveche ya no es sostenible
La señal
Modelos de inteligencia artificial cada vez más capaces pueden convertir la descripción pública de una falla de seguridad en un ataque funcional en cuestión de horas. Mientras tanto, las organizaciones tardan en promedio semanas en aplicar la corrección correspondiente, y cada año se documentan decenas de miles de fallas nuevas. La brecha entre la velocidad del ataque y la velocidad de la defensa ya no se puede cerrar solo aplicando más disciplina al proceso de actualización.
El supuesto que se rompe
La idea de que una organización puede mantenerse segura si corrige cada falla de seguridad conocida, con suficiente orden y rapidez. Ese supuesto asumía que el volumen de fallas era manejable. Con inteligencia artificial acelerando tanto el descubrimiento como la explotación de fallas, intentar corregirlo todo deja de ser una estrategia viable.
Qué observar
Si el criterio que usa la organización para decidir qué corregir primero se basa en qué tan expuestos y alcanzables son sus sistemas críticos, o simplemente en el orden en que cada falla se hizo pública. Autoridades de ciberseguridad ya están adoptando el primer criterio. La pregunta para cualquier organización es si sabe, con certeza, cuáles de sus sistemas son realmente alcanzables desde fuera.